Todo el tiempo estoy leyendo, estudiando y buscando. Hace años leí la famosa obra del Rav. Harold S. Kushner y debo reconocer, que en estos difíciles momentos de angustia, cada lección del libro, me ha confortado y orientado.
No, no les voy a hablar del libro. Tampoco quiero hablarles de su autor, ni del mucho respeto y aprecio que le tengo (a él y a sus obras).
Simplemente quiero compartir con ustedes dos intuiciones.
La primera, surgió espontáneamente mientras pensaba en unas personas muy cercanas que están sufriendo una tremenda injusticia. Son personas honestas, de trabajo y de buen vivir.
Debo reconocer que tengo un severo delirio de superhéroe, esto despierta en mí una necesidad de defender a los que sufren, a los que son víctimas de la injusticia o de la arbitrariedad. A veces, incluso pierdo la paciencia y me altero (que Di's me ayude).
Es aquí donde empiezo a pensar: ¿Por qué le sucede esto a estas bellas personas? e inmediatamente recordé al Rav. Kushner, que en un momento crítico de su vida preguntó: ¿Por qué Señor?.
Quisiera recalcar, que tanto la pregunta del Rav. Kushner como la mía son absolutamente válidas y están intrínsecamente relacionadas a nuestra propia esencia humana. Dicho sea esto, la frase cliché: "No preguntes por qué, sino para qué..." es simplemente eso, un cliché. Hasta el hombre más Santo pensará al menos una vez en su vida en el ¿Por qué?
Y es que, en una sociedad donde prácticamente sabemos todo, cada vez hay más estudios científicos, más estadísticas, más mentes brillantes... Parece frustrarnos al extremos no entender el sentido de cosas tan sencillas como la vida, la muerte, la enfermedad.
Sabemos diagnosticar un dolor, pero la pregunta sigue ¿por qué?. El borracho que siente el dolor en su costado, sabrá que tiene problemas al hígado, sabrá que es fruto de su vicio, pero seguirá con la duda ... ¿por qué?. Por el otro lado, el hombre sin mal hábito alguno, que jamás ha fumado tabaco y de pronto es diagnósticado de cáncer, ¿cuánto más habrá de preguntar al cielo un eterno y doloroso "Por qué"?.
En nuestro afán de ser superiores, poderosos e indestructibles, nos sentimos estúpidos, cuando ante asuntos tan "simplones" no podemos dar una respuesta.
Aquí surgen todos los cliché... "Tranquilo" (como si se pudiera estar tranquilo en medio de un grave accidente) "No llores" (como si llorar fuera malo, como si fuera controlable...) "Mira hacia adelante" (como si la persona caída, pudiera ver más que el mismo suelo en ese momento...)
Tenemos todo el derecho a llorar, a preguntar por qué, a buscar y exigir respuestas... aunque no lleguen. Es absolutamente humano y es completamente inmoral huir y rehusar de nuestra propia humanidad.
Finalmente, mi segunda intuición fue bastante grata: "Todo pasa por algo" y así como leí el libro de Rav. Kushner hace años, sin saber por qué lo hacía. Sé que en un futuro (Di's quiera, no muy lejano) podré entender el por qué del sufrimiento de las personas por las cuales yo también hoy estoy sufriendo.
Sé que, así como hoy he sido confortado por las enseñanzas y lecciones de un libro que leí por inercia. Seré confortado en el futuro al entender el propósito que había tras todo lo que a mi parecer era injusto, extraño, inconcebible...
Y es que en el presente vemos mediante un oscuro velo, vemos siempre la mitad o un cuarto... con el pasar del tiempo, mientras nos vamos alejando de la situación, podemos ver más claramente todo, esta gran muralla llamada vida. De cerca nunca podremos apreciarla completamente, de lejos se entiende mejor, su estructura completa, sus colores, su diseño y funcionalidad.
Finalmente, recomiendo el libro de Rav. Kushner. Es realmente bueno para el espíritu.
No continuaré detallando las intuiciones, a la espera de que puedan compartir conmigo sus propias experiencias. Recuerden que juntos iremos discerniendo letra a letra, tiempo a tiempo, experiencia a experiencia.
Léonard M

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